lunes, 13 de julio de 2009

Animales en peligro, animales protegidos

El huemul es un animal que vive en el sur de Argentina y en Chile. Pequeño de estatura y grandes orejas. Es como un ciervo de patas cortas y fuertes. Muy tristemente su vida se ha ido acortando, no porque viva 13 o 14 años sino por acción del "gran depredador" que ha ido ultimando su hábitat natural. En Argentina se estiman en la actualidad alrededor de sólo 700 ejemplares.
Ellos son animales mansos. Comen hierbas, flores y tallos. Ante el peligro no se defienden, quedan quietos y asustados. Pueden morir por el miedo si su corazón no llega a resistirlo. Algunos ante el peligro se arrojan a los lagos muriendo ahogados. Otros se quedan inmóviles aún cuando la amenaza haya desaparecido.
El principal enemigo natural del huemul es el puma. Pero esta especie es parte del normal equilibrio ambiental. Cada animal creado responde a un orden y a una orden dada desde el Cielo para cumplir su función original. Lo que no es natural, ni original, ni equilibrado es que el hombre en su ambición y ansia de poder explote irracionalmente los bosques o produzca incendios devastando el hogar de tantas especies, o cace indiscriminadamente para satisfacer su egocentrismo.
Pero como siempre, hay otros hombres que trabajan para el bien. El objetivo es proteger a estos animales tan maravillosos que bendicen con su presencia nuestro planeta y nos enseñan, para vergüenza nuestra, con su mansa actitud. A pedido de La Fundación Vida Silvestre Argentina esta especie ha sido declarada Monumento Natural Nacional, siendo ésta la máxima protección que puede recibir una especie. En Chile el huemul es el animal nacional y forma parte de su escudo.
En los parques nacionales argentinos de Lago Puelo, Nahuel Huapi, Los Alerces, Los Glaciares y Perito Moreno y parques nacionales chilenos viven estos animales, estando allí protegidos de la mala mano del hombre. Su peligro de extinción data de 1976. Pero ahora su vida está a merced de la colaboración y voluntad de otros hombres y de la Buena Mano de Dios.
No nos desentendamos. Hablemos, hagamos conocer estas cosas a todos, sobre todo a los niños. Eduquemos. Ellos tienen que aprender a valorar y amar a los seres vivos que habitan el planeta. Seres que meren vivir, felices, libres y no sobrevivir. Aprendamos y enseñemos la ley del amor: "...no hace nada indebido, no busca lo suyo..."

jueves, 7 de mayo de 2009

¿Aves de corto vuelo?

Pájaros carpinteros en sus 83 variedades, albatros, avutardas y muchísimas otras especies de aves a lo largo y ancho del planeta, corren peligro de extinción. ¡¿Quién es el culpable?!

Los animales no se autoeliminan ni atentan porque sí contra las otras especies, sino que se mantienen fieles al orden establecido desde la misma creación del mundo. Ellos tienen la sabiduría intrínseca de guardar su especie, el equilibrio ecológico y por ende el planeta. El único que perdió la sabiduría original es el que al comienzo fue puesto líder de todo lo que existe, el tristemente caído y culpable hombre.

La falta de creatividad y la mal usada inteligencia hace que de las bellas aves marinas llamadas albatros queden menos de cien ejemplares de algunas de sus diecisiete especies existentes. Barcos pesqueros sin escrúpulos arrastran tras de sí largas líneas con carnada. Las aves se zambullen para comer y son arrastradas al fondo del mar. Y así como ocurre con esta especie también sucede con tantas otras, víctimas de la necedad humana.

Es muy corriente escuchar que las grandes organizaciones, los gobiernos, las empresas fraudulentas, los amantes del poder y de su propio bolsillo son los culpables de todos estos desmanes. Y no deja de ser cierto; hay muchos intereses creados en todos los lugares del mundo y son muy pocos los que se ocupan desinteresadamente del bienestar de las aves, por ejemplo, o de las especies vegetales, o de otros animales víctimas del tráfico ilegal. La omnipotencia humana, la prepotencia y el amor al dinero, raíz de todos los males, ha hecho a gran parte de los hombres siervos ignorantes de sus deseos egoístas.

Pero también, y gracias a Dios por ellos, existen otros humanos mucho más sensibles, sabios y respetuosos de lo creado. Son hombres y mujeres científicos algunos de ellos, otros directores de organizaciones que se ocupan de proteger las diferentes especies, observadores y amantes de los pájaros, conservacionistas, todos unidos por el mismo espíritu de amor hacia las aves y su medio ambiente.

¿En qué grupo nos encontramos cada uno de nosotros? Muchos podrían decir, y es la mayoría, que ellos no dañan a ningún animal, a ningún pájaro, que no se meten con los árboles ni con las plantas. Pero cuando guardamos silencio ante la injusticia cometida a un inocente, estamos siendo cómplices de lo malo. Si yo veo chicos “jugando” con una honda en el parque cazando palomas y miro para otro lado me estoy haciendo cómplice de ellos. Si tengo encerrado un pájaro en una pequeña jaulita que apenas lo contiene para que me cante todas las mañanas soy igual que los que matan los albatros. Sólo hay dos posiciones frente a la injusticia: la practico o la denuncio.

Dios nos ayude a comprender que los inocentes animales no pueden defenderse a sí mismos, es necesario que los que tenemos voz la levantemos por ellos para decirles a otros humanos: “¡¿Qué estamos haciendo con la creación, qué estamos haciendo con nuestra vida?!”. Cada uno de nosotros podemos ayudar en algo, ya sea diciendo las cosas, ya sea formando parte de algún grupo conservacionista, enseñando a los niños, cuidando los animales que tenemos en casa respetando las necesidades de su especie, no usando productos de ningún tipo que implique en su fabricación el sacrifico innecesario de animales, y todo lo que se nos ocurra. Es por el bien de los animales y por nuestra propia dignidad humana.






martes, 24 de marzo de 2009

Al perro perro y al gato gato


Hace ya varios años que nuestros animales domésticos, tanto perros como gatos y otros animales que suelen vivir en el hogar, se han transformado en víctimas de nuestro incorrecto hablar.
Muchas veces empleamos mal un vocablo en forma colectiva, simplemente por ignorancia, y entre todos nos entendemos porque todos hablamos igual, pero estamos incurriendo en un tremendo error de concepto y podemos llegar a decir aberraciones sin saberlo.

Tal es el caso de la palabra “mascota”, mediante la cual comúnmente, nos solemos referir a un perro, a un gato o a cualquier otro animal doméstico. Este vocablo está sumamente difundido en nuestro idioma. Por lo general, se lo usa como traducción de la palabra inglesa “pet”. Pero “pet” significa favorito, amorcito, mimado y “mascota” que viene del francés mascotte, es amuleto, y viene de una palabra de origen occitano que significa embrujo, hechizo. A su vez, esa palabra deriva de otra de origen germánico o celta, que es masca y significa bruja.

Como vemos, existe una enorme distancia entre pet y mascota.
Es bueno que hablemos en nuestro idioma, y no diremos pet, pero mascota... ¿es realmente la palabra correcta para mencionar a nuestros perros y gatos, conociendo lo que significa tal palabra? Mejor llamémoslos por su nombre. El perro es perro y el gato es gato. Después vienen, por supuesto, los apodos tiernos que ellos nos inspiran.

Cuando las costumbres se encuentran muy arraigadas socialmente y son de uso tan frecuente no es fácil combatirlas. Pero sería interesante que tratemos de corregirnos a nosotros mismos y que se lo enseñemos a los niños. Además, hay un Único Creador que dió vida a las bellas criaturas que tenemos en casa y que alegran tanto nuestras vidas, y no es precisamente una bruja ni un brujo.

lunes, 15 de diciembre de 2008

¿De quién son los animales?

Los animales ya existían cuando el primer hombre y la primera mujer vieron la luz en este planeta. Las aves ya volaban, había animales salvajes en la selva, peces en el mar y cada animal de campo ya estaba pastando. En realidad, el hombre fue puesto en un maravilloso lugar de increíble belleza, donde todo era armonía y paz.

Y al hombre le fue permitido dar un nombre a cada animal. Y él sabía qué lugar le correspondía a cada animal y qué lugar le pertenecía a él respecto de ellos. Ese primer hombre comía de lo que daba la tierra y los frutos de los árboles. Y todos los animales sólo comían hierba. El hombre sabía que los animales y todo lo que lo rodeaba, tenían un sólo dueño, Aquél que los había creado.

El tiempo pasaba y el hombre vió que algunos animales alegraban su vida a través de sus cantos, como los pájaros, o de su belleza especial, como las mariposas. Otros animales fueron de grata compañía, como el perro o el caballo. El hombre y su mujer disfrutaban de la hermosa fauna puesta en la tierra y la respetaban. Ellos sabían que todos eran seres creados, como ellos mismos.

El hombre y la mujer habían sido dotados de una sensibilidad especial, hechos a imagen y semejanza de su Creador, para comprender la naturaleza y los animales. Ellos tenían sabiduría y eran inocentes como lo eran los animales. Vivían felices porque estaban en armonía con el Creador y con la creación.

El día que los seres humanos cayeron en el engaño de la soberbia, ese mismo día perdieron todo. La felicidad se transformó en tristeza. La sabiduría se hizo ignorancia y la paz turbación. Perdieron la amistad con su Creador y comenzaron a tenerle miedo. Dejaron de disfrutar de la naturaleza y olvidaron la comprensión y el respeto hacia los animales. Tuvieron que empezar de nuevo, y con mucho dolor.

Con el correr de los tiempos el dolor se hizo mayor. El hombre fue creando paliativos para suplir lo que perdió, pero de poco le han servido. Ha querido aturdirse de mil formas diferentes y, al presente, ya no sabe qué más inventar. ¿De quién son los animales? No tiene la respuesta a esta pregunta porque la extravió por el camino. Tampoco sabe de dónde procede él mismo ni a quién pertenece.

El ser humano ha llegado a un punto tal de absurda omnipotencia por haber elegido tan mal. Preferir la oscuridad a la luz lo llevó a la total insensatez. Los animales y toda la naturaleza gimen y gritan por causa de la maldad que ha proliferado sobre el planeta. Y esto fue producido por el ser que fue el más perfecto de todos los creados. Y hoy es el gran depredador.

Pero aún queda una esperanza. Depende de que el hombre vuelva a aquel principio. En algunos lugares, en ciertos grupos se practica este “retornar”. Hay personas muy bien intencionadas que buscan esta vuelta. Han comprendido que los animales están para que los amemos y los cuidemos. Hay quienes también entienden que los árboles y los ríos no son sólo buenos porque nos convienen como sustento, sino que lo son en sí mismos.

El secreto del retorno está en la Navidad. Observemos un momento el pesebre y detengámonos unos segundos en el niño. Es probable que veamos subir por detrás de él, una sombra estirada con la forma de una cruz... Nació con un propósito: devolverle a cada ser humano aquello del principio. Cuando alcemos nuestras copas en esta Nochebuena pensemos en el nacimiento, pero también en la cruz. Allí está el secreto de nuestra salvación.

La reconciliación del hombre con su Creador viene solamente a través del que nació, murió pero también resucitó y vive para siempre. A partir de ahí el hombre comenzará otra vez, como en aquél principio. Y podrá entender que los animales son de Dios y que están en esta tierra para que los amemos y los cuidemos todo lo más que cada uno pueda.


miércoles, 26 de noviembre de 2008

Todo animal tiene derecho a la vida

Todo animal que el hombre haya escogido como compañero, tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme a su longevidad natural”. Esto dice, en el artículo 6ª), la Declaración de los Derechos del Animal, adoptada por la Liga Internacional de los Derechos del Animal en 1977 y aprobada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros a favor de nuestro perro o nuestro gato, o aquél que tiene un caballo como compañero, para que su vida sea conforme a la longevidad natural? Aquí hay que diferenciar dos factores muy claros: Una cosa es la longevidad en sí misma y otra muy distinta son esos años que le corresponden pero “llenos de vida”.

Los animales, al igual que las personas, pasan por distintas circunstancias en las cuales a veces se enferman o sufren algún accidente. Ambos hechos son evitables en un alto porcentaje llevando una vida prudente y sabia, tanto en la alimentación como en lo que se refiere a no buscar innecesariamente peligros que pueden transformarse en accidentes.

Se puede tener una vida larga pero sufriendo enfermedades y accidentes o una vida larga con salud y preservando la propia integridad corporal y psíquica. Y esto es para animales y para personas por igual. Si no procuro tener una alimentación sana y natural tengo más probabilidades de enfermarme. Si cruzo la calle sin antes mirar a ambos lados, es probable que un auto me lleve por delante.

A veces vemos perros gordos, ésto es sinónimo de mala salud. Se produce cuando el animal no está siendo alimentado sabiamente. Va arrastrando su cuerpo y sufriendo por ello. La obesidad es mala tanto para personas como para animales. También se ven perros extraviados y es, a veces, porque los sueltan en la calle o los dejan que “se paseen solos”. Esos perros tienen más riesgo de sufrir algún accidente.

Como podemos ver, una existencia larga y fructífera, tanto para personas como para animales, va mucho más allá de que sea por muchos años, debe estar llena de vigor y energía, de bienestar y vitalidad. Agregar años a la vida nunca puede compararse con el profundo sentido de vivir, que es “agregar vida a los años”.

martes, 4 de noviembre de 2008

Dieta vegetariana para perros


Son muchos los que dicen que el perro es un animal omnívoro por la posibilidad que tiene de subsistir en el ambiente natural con una dieta combinada de vegetales y animal. Y si observamos a los perros en estado salvaje, o a sus antecesores los lobos, veremos que consumen las substancias vegetales que se encuentran en los intestinos de su presa.

Tradicionalmente se considera al perro como un animal carnívoro. Incluso si recurrimos al diccionario de la Real Academia Española, nos señala al perro como tal. Pero en la práctica no es tan así. Y siempre resulta más interesante la vivencia concreta y personal que una teoría generalizada que no siempre se ajusta a nuestra realidad.

Es verdad que a los perros les gusta comer lo animal, y sobre todo si los hemos criado dándoles primordialmente ese alimento. Pero he podido comprobar personalmente y he oído y leído de otros que les sucedió lo mismo, que un perro vive perfectamente bien sin necesidad de basar su alimentación en la carne.

Ahora, ¿por qué motivo voy a optar por una dieta vegetariana o primordialmente basada en vegetales? Las razones son varias: existe un considerable aumento en la salud de nuestros perros. Disminuyen los cánceres, los parásitos como pulgas, piojos o ácaros, las infecciones, el hipotiroidismo, las alergias, artritis, diabetes y se resuelven cataratas, mejora el pelaje y la vitalidad general es notoria. Un perro vegetariano se mantiene más joven por mucho más tiempo.

Puedo dar testimonio de estas cosas, porque anteriormente yo alimentaba a mi perra con alimento comercial, a base de carne o pollo, por mi ignorancia sobre estas cosas. Pero desde que le doy comida vegetariana, casi de la misma que preparo para mi esposo y para mí, ella cambió muchísimo en su estado general de salud y, si bien siempre fue inquieta, ahora está mucho más vivaz y de mejor humor, aún con el paso de los años.

Actualmente su pelaje es más lustroso y brillante, antes tenía exceso de lagañas en sus ojos y ahora los presenta limpios, engordaba muy fácilmente y ahora está en línea, solía tener pulgas y desde que come verduras y cereales no le apareció ninguna más. Y algo notorio: en pocos días cumple 8 años y por lo general parece una cachorra. Tiene actitudes muy juveniles y una gran vitalidad. De todos modos hay que saber combinar bien verduras, cereales, frutas, complementos, para lograr esos buenos resultados que buscamos.

lunes, 6 de octubre de 2008

La salud de nuestros animales



Cada uno de nosotros, ama a su perro o a su gato y desea brindarle lo mejor, como la atención veterinaria, el cariño, los paseos y también la alimentación. Muchas veces no hacemos las cosas del todo bien, simplemente por falta de información. Yo fuí aprendiendo poco a poco con mi perra y fui modificando conductas a medida que me interioricé de algunas cosas. Algo fundamentalísimo, a la hora de brindarles lo mejor, es seleccionar cuidadosamente lo que comen, porque gran parte de su vida depende de un buen alimento.

La salud de nuestros perros y gatos corre un gran riesgo cuando los animales reciben una dieta basada en los alimentos comerciales. Desperdicios del matadero, carne de de animales muertos, moribundos, lisiados o enfermos, grasa vieja de los restaurantes que contienen alta concentración de radicales libres, grasas ácidas del transporte, cuerpos derretidos de perros y gatos adquiridos en refugios de animales, carne vieja y en mal estado de los supermercados, pescado podrido con un alto nivel de toxicidad... y todo ello con una adición de una sopa de entrañas, parcialmente disueltas, de pollo. Estas combinaciones significan un lamentablemente delicioso manjar para gatos y perros.

A todo esto agreguémosle la presencia de bacterias patógenas, virus, hongos, los residuos de las hormonas y de los antibióticos más los peligrosos conservantes comunes en estos alimentos. Como producto de esta terrorífica alimentación, sobrevienen enfermedades de riñón, hígado, sistema neurológico, corazón, graves problemas en los ojos y en la piel, como así también en los músculos, en los huesos, en la sangre, defectos en el nacimiento y enfermedades infecciosas.

Sabiendo estas cosas, no es para pensarlo dos veces. Una buena alimentación casera, basada en un minucioso conocimiento sobre nutrientes de los alimentos, ayuda enormemente a brindar y mantener una excelente salud en nuestros animales. No obstante, tengamos en cuenta de no darles exactamente lo que comemos nosotros, porque los condimentos, las salsas, las frituras, la cebolla, la remolacha, el azúcar y el chocolate, son venenos para un perro.

Desde que come comida casera, “Pequita” está radiante de salud y vitalidad. Le suelo preparar polenta y la mezclo con ajo crudo, aceite de girasol (primera prensada en frío) y levadura de cerveza. A esto le agrego zanahoria, que se la doy rallada y que es su gran pasión. Y coronando el manjar, un poco de yogur casero más la cáscara molida de un huevo. En la próxima les dejaré más ideas de comidas para perros que son las que yo sigo con ella.

lunes, 30 de junio de 2008

Vida de perro

“Todo animal perteneciente a una especie que viva tradicionalmente en el entorno del hombre, tiene derecho a vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie”. Así expresa el artículo 5a) de la Declaración de los Derechos de los Animales.

¿Cuántas veces cumplimos literalmente esta ley? ¿Hemos prestado verdadera y profunda atención a cómo se desarrolla un día en la vida de nuestros perros, por ejemplo? ¿Les estamos dando realmente todo lo que ellos necesitan? ¿Viven integralmente felices? Muchas preguntas como éstas surgen de nuestro interior cuando leemos el artículo precedente de la declaración a favor de los animales.

Nuestra vida cotidiana suele transcurrir en medio de una serie de obligaciones, compromisos, horarios y también entretenimientos, reuniones y paseos. Mientras nosotros vamos y venimos de aquí para allá en medio de la vorágine de actividades que nos impone la vida y a veces también que nos hemos impuesto nosotros mismos, dos ojos brillantes y atentos siguen cada movimiento y cada detalle de lo que hacemos. Es nuestro perro, que no tiene nada en la vida más importante que hacer que seguirnos con la mirada, movernos la cola, invitarnos a jugar, pedirnos comida... y, en fin, depender absoluta y totalmente de nosotros. Somos prácticamente la razón, el impulso, el estímulo de su existencia, el objeto de su perruno amor.

¿Qué lugar ocupa él en medio de nuestras idas y venidas? ¿En qué espacio de nuestro pensamiento y de nuestro corazón lo hemos situado? ¿Cómo manifestamos en “hechos concretos” nuestro amor hacia él o hacia ella? “...vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie”, significa también “amor en acción”, tiempo dedicado a expresar sentimientos, a interrelacionarse, a construir y disfrutar la mutua compañía. Sus condiciones de vida tienen que ver básicamente con el amor bajo todos sus aspectos.

Uno de esos aspectos, y fundamental para nuestro amigo, es la buena alimentación. ¿Qué le damos de comer? ¿El alimento que tenemos al alcance de la mano, porque es más cómodo para nosotros sin cerciorarnos “realmente” de cómo está elaborado? Es bueno que nos informemos bien sobre los alimentos para animales domésticos antes de seguir dándoselos. Es “un verdadero horror” lo que esos alimentos contienen. En una próxima publicación hablaremos de este tema tan álgido. Si dedicamos tiempo para cocinar nuestra comida nada nos cuesta dedicar un tiempito más para preparar “su comida”.

Para que viva en ritmo y libertad es fundamental respetar sus horarios y necesidades de salidas, de socialización, de tener siempre a su disposición agua limpia y fresca, de vigilar su salud mediante el alimento, la visita periódica al veterinario, el cepillado y las vacunas que requiere. También, y muy importante, es darle una vida familiar tranquila y armónica, eso repercute muchísimo en su salud. Una familia amorosa que vive en la armonía de la relación de todos y cada uno de sus miembros, da por resultado un perro sano, tranquilo y feliz. Muchas veces ellos se enferman porque el entorno está tenso, nervioso, hostil. Nuestro perro es una esponja que absorbe todo lo que sucede en el hogar. Cuando el perro tiene “problemas de conducta”, por lo general los que tienen que modificar la conducta son los demás integrantes de la familia. Casi siempre el perro es la víctima y no el victimario.

Y por último, quiero hacer hincapié en “la libertad” o sea autonomía, independencia. Él tiene derecho a disfrutar de la libertad de hacer sus travesuras caninas (por supuesto si esto no afecta su vida, su tranquilidad y la del resto de los miembros de la familia. Nuestro perro es un miembro más, que como el resto tiene deberes y derechos en el seno del hogar), libertad de correr, libertad de olfatear, libertad de ladrar, libertad de elegir los alimentos que más le gustan dentro del menú que nosotros hemos ya escogido como mejor para él, libertad de jugar cuando lo desea y de no jugar cuando no quiere hacerlo, libertad de dormir sin ser molestado, de permanecer en su cucha el tiempo que lo desee sin que nadie lo perturbe, libertad de morder y romper sus juguetes, libertad de estar a solas cuando no tiene deseos de socializar... y todas las libertades que se nos puedan ocurrir dentro de las propias de su especie.

Con éstas y otras reglas sencillas que cada uno de nosotros irá descubriendo en esta maravillosa convivencia humano-animal, lograremos, al menos en lo que a nuestro hogar respecta, no sólo cumplir con una ley sino dar a nuestro amado compañero lo que él se merece.




lunes, 9 de junio de 2008

El perro como integrante de la familia


Son muchos los roles que se le conocen al perro. Hoy en día, observamos perros lazarillos, perros guardianes, perros cazadores, rastreadores, pastores, etc. Pero entre todos esos roles, quizás el más importante sea el de integrar la familia humana.

Nuestro perro viene, genéticamente, de constituir una manada. Esa manada era una pequeña sociedad, donde cada integrante sabía cumplir a la perfección con el rol específico que le correspondía. Porque antes que el perro fuera perro, como lo conocemos actualmente, fue lobo, y vivía integrando una manada. Cada lobo tenía bien diferenciado su rol y cada uno sabía lo que debía hacer y hasta dónde le estaba permitido.

Cuando el perro llega a nuestro hogar, tiene impreso ese recuerdo en su ser, a través de toda su genealogía. Él desea y necesita saber cuál es su lugar, qué rol le corresponde, cuáles son sus derechos y cuáles sus responsabilidades. Somos nosotros, los humanos, quienes debemos enseñárselo, con muchísimo amor y con gran paciencia.

Los perros comparten nuestra vida familiar, y es inevitable que nosotros nos conectemos con ellos desde algunos de los vínculos básicos conocidos y practicados por todos los seres humanos, como ser, padres, madres o hermanos. Lo importante es reconocer que el nuevo miembro de la familia es un canis familiaris y no un homo sapiens, o sea, que pertenece a otra especie.

Y el perro debe conocer, desde su incorporación al hogar, quién es el jefe de la manada; lo será la persona de la familia que represente más autoridad para él. También tendrá que saber cuál es su espacio con su cucha, su agua y su comida. Y cuando tengamos dudas sobre alguno de estos aspectos, no dejemos de consultar al veterinario especializado en comportamiento.

En síntesis, el ideal que se debe buscar al incorporar un perro en el seno familiar es tener en cuenta que se trata de la introducción de un miembro que tiene obligaciones y derechos como los demás. Pero este nuevo integrante pertenece a otra especie, por lo tanto, por respeto a él y a nosotros mismos, debemos darle el lugar que él merece.

No debemos humanizarlo. Hemos de darle lo mejor para él como perro que es, no lo mejor para un humano, porque no es representativo de sus reales necesidades. Y tampoco debemos tenerlo en el hogar como un objeto decorativo o para que cumpla meramente una función de guardián sin darle el sostén afectivo que él necesita. Esto último también sería una falta de amor y respeto hacia él y hacia nosotros mismos.

Ejemplos de estas 2 posiciones pueden ser: 1) alguien de la familia le da de comer algo que es normal para las personas, pero extremadamente dañino para los perros, como ser el chocolate. Existen casos de perros que murieron por comer lo que para ellos es un verdadero veneno. 2) el perro tenido por guardián permanece todo el día afuera, en la puerta de la casa o en el jardín sin tener contacto con la familia ni con otros perros. La vida de este animal es monótona y triste. Recordemos que el perro es por naturaleza muy sociable y necesita estar en contacto con otros, ya sean perros o personas. En el caso de estar siempre solo, puede entrar en depresión por sentirse rechazado por la familia. La depresión también es capaz de llevarlos a la muerte.

Incorporar un perro a la familia es una gran responsabilidad. Se trata de un ser vivo, que siente dolores y tiene emociones igual que nosotros. Si no queremos afrontar esa responsabilidad, o pensamos que no vamos a tener tiempo o ganas, por el bien del perro y por nuestra propia dignidad humana, es sabio que no lo traigamos a casa. Una mala elección o una determinación hecha a la ligera, puede significar una gran tragedia en la vida de alguien inocente que no lo merece y en nuestra propia vida.

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domingo, 4 de mayo de 2008


¿Perro o mascota?

Para comprender el significado de las palabras que usamos cotidianamente, a veces es necesario recurrir un poquito a la historia que hay detrás de ellos. Por ejemplo, para comprender el vocablo perro, debemos remontarnos a muchos siglos atrás.

Al principio, los perros eran lobos que vivían en manadas. Luego, muchos de ellos, dejando sus grupos, se fueron acercando al hombre. El primer encuentro entre ambos estuvo marcado por la conveniencia: El lobo se aproximó a los campamentos para comer las sobras, y el hombre aceptó al lobo para que lo ayudara en sus tareas. Más adelante, comenzaron a ir juntos a cazar y compartieron momentos muy significativos que los llevó a una mayor profundidad en su relación, pasando luego a convirtirse en un gran compañerismo que se fue impregnando de amor.

Con el correr de los tiempos el lobo se fue transformando en un animal doméstico. Obviamente, fue un larguísimo proceso. La evolución de la especie llevó siglos para dar como resultado al perro como lo conocemos hoy en día.

Algunos dicen que al lobo se lo comenzó a llamar perro como resultado del sonido prrr con que los pastores llamaban a los canes que los ayudaban en el trabajo. Otros la consideran una palabra de origen incierto. Y el vocablo can, proviene del latín canis, de uso poco frecuente en el idioma español.

Hace ya varios años, no sé precisar cuántos, se ha comenzado a usar otra palabra para referirse al perro. Tuvo un tímido comienzo y luego fue instalándose poco poco en la sociedad como una forma de mencionar al perro, pero también al gato y a cualquier otro animal doméstico que podamos imaginar. Esta palabra es mascota.

¿Pero qué significa, en realidad, mascota? Por lo general, se la usa como traducción de la palabra inglesa pet. Veamos el significado de cada una de ellas. Recurriendo al diccionario (que dicho sea de paso, “no muerde” y es bueno que lo usemos frecuentemente), vemos que el significado de pet es favorito, amorcito, mimado. Si buscamos el vocablo mascota, nos encontramos con algo totalmente diferente: mascota proviene del francés mascotte que significa amuleto y éste viene del occitano mascota que quiere decir embrujo, hechizo. Al mismo tiempo, esta palabra deriva de otra de origen germánico o celta, que es masca y significa bruja.

Como podemos observar, existe una enorme distancia entre pet y mascota. Yo, personalmente, me inclino sin dudas por la primera. No puedo imaginar a esas dulces criaturas que son nuestros compañeros como producto del hechizo de una bruja. En cambio el primer vocablo representa realmente lo que por lo general sentimos por ellos, que son nuestros mimados, nuestros amorcitos.

De todos modos, para nosotros, los de habla hispana, no está mal que hablemos en nuestro idioma y llamemos a las cosas, y a los animales, por su nombre. El perro es y será perro. Después vienen, por supuesto la cantidad innumerable de apodos tiernos que ellos nos inspiran.

No es fácil desarraigar costumbres cuando éstas se encuentras enquistadas socialmente y son de uso tan frecuente. Pero no estaría nada mal que tratemos de corregirnos a nosotros mismos en nuestro hablar cotidiano y que se lo enseñáramos a los niños. Tratemos de no nombrar a nuestros animales con esa palabra que no representa en absoluto lo que ellos realmente son para nosotros.

Cuando yo miro a mi perra, o a cualquier otro perro, de un vecino, de un amigo, por la calle, cuando los veo moverse, jugar, comer, dormir, cuando toman agua, cuando se interrelacionan... en fin, cuando hacen su vida de perros, me inunda una gran ternura y, realmente no puedo dejar de pensar que, en contraposición al hechizo, son el producto de un milagro; y en vez de una bruja, detrás de cada uno de ellos veo la presencia etérea y suave de un ángel guardián que los cuida y que les confiere ese don maravilloso del amor que sólo ellos saben expresar, a su manera perruna, por supuesto.

domingo, 27 de abril de 2008

¿Animales explotados o respetados?

Cuando tengo la oportunidad de recorrer diferentes lugares al aire libre, ¡cómo disfruto viendo a los animales en su medio natural haciendo su vida con total espontaneidad! Observar los caballos corriendo por el campo, las vacas, ovejas, cabras pastando en la inmensidad, los cerdos en su chiquero y las gallinas, patos, pavos en su corral. Ver los pájaros volar de un árbol a otro, el hornero construyendo su nido, las gaviotas sobrevolando el mar.

Saber que los animales salvajes disfrutan de su hábitat, saltando los monos de rama en rama, los cocodrilos en los pantanos, los elefantes, las jirafas, los pumas, los leones, cada uno en su espacio habitual. Ver a los delfines retozando en el agua en libertad, porque quieren y como quieren. Las ballenas tranquilas ocupándolo todo y los peces pequeños ir y venir incesantemente por la vastedad de los mares. Ver las focas descansando en las playas y los pingüinos andar siempre de gala con su traje impecable.

Ver a cada perro y a cada gato con su familia humana, cuidados, protegidos y contenidos por el amor. Ver que cada animal doméstico ha ganado en el hogar un honroso lugar y es tratado con respeto y ternura como miembro de una manada muy especial. ¡Cómo disfruto viendo perros felices de paseo con sus amos, saltando de alegría por un merecido hueso o moviendo la cola mientras reciben amorosas caricias!

¡Pero qué profunda tristeza embarga mi alma cuando los caballos son obligados a llevar pesadas cargas con las que apenas pueden moverse, cuando las vacas viven todos sus días en un espacio de 2 x 1, las aves de corral no conocen el corral sino la jaula, cuando los pájaros no vuelan libremente sino que sobreviven porque les recortaron las plumas de su libertad en una cárcel de minúsculas dimensiones, cuando los zorros se transforman en carísimos abrigos, cuando los osos pasan sus días detrás de los barrotes como presidiarios, cuando las focas son víctimas de la barbarie humana y los pingüinos tienen injustamente negro su su elegantísimo frac.

¡Qué dolor ver toros que mueren inútilmente, leones, delfines, tigres, obligados a entretener a la gente, porque sí! Qué angustia cuando un pájaro, una paloma cae bajo la injusticia de la piedra de una mutilante honda... ¡Qué pena me produce cuando los perros andan vagando solos por las calles buscando infructuosamente a un dueño que nunca va a aparecer porque en realidad quiso “deshacerse” de él! Qué tristeza verlos flacos, enfermos, asustados, incomprendidos e ignorados por la gran mayoría de los seres humanos. La maldad y la indiferencia suelen ser primas hermanas.

Pero, ¡qué hermoso es ver que también hay gente con un corazón compasivo y afectuoso! Gente que se juega por amor a los más débiles. Personas que trabajan, casi siempre desde el anonimato, para ayudar a los animales, incansablemente y sin esperar ninguna recompensa, sólo una lamidita, un relincho o un miau de gratitud.

¡Qué reconfortante es saber que hay personas que rescatan a un caballo que sufre bajo el peso indignante de la ignorancia y la maldad y lo curan, lo atienden, lo alimentan y lo aman! Personas que dan de comer a los gatos abandonados en baldíos y en hospitales y que todos los días, religiosamente, van con su banquito y una bolsa llena de comida para alimentarlos. ¡Cómo alienta el alma saber que hay gente que sacrifica su descanso, tiempo con su familia, da dinero, a favor de los animales necesitados! Personas sensibles que recojen un perro enfermo y lo llevan a su casa, le dan de comer y luego al veterinario para ser curados.

El artículo 2 de la Declaración de los Derechos de los Animales nos dice :


“a) Todo animal tiene derecho al respeto.

b) El hombre, como especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o de explotarlos, violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales.

c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.”

Veamos cuándo y dónde se cumple o se viola esta declaración. Los animales son inocentes e indefensos, no pueden levantar su voz para pedir justicia. Somos nosotros, los que amamos a los animales, los que podemos ayudarlos. La responsabilidad es nuestra

miércoles, 9 de abril de 2008

El comportamiento de nuestros perros

Se habla mucho de la conducta, del comportamiento de los perros, de adiestramiento, de escuela para perros, de cómo educar a nuestro perro... Y eso está muy bien, necesitamos conocer como es la conducta del chihuahua, diferente quizás al comportamiento del caniche o qué se requiere para el adiestramiento del ovejero alemán o cómo educar al cocker. Cada perro es diferente y requiere sus cuidados personalizados.

Y en este último punto quiero hacer hincapié. Como no existen dos personas iguales, tampoco existen dos animales iguales. Y pensemos, si nuestro perrito es mestizo no podremos definir tanto ni generalizar cómo es y cómo se comporta según estrictos parámetros, depende de cuál sea su genética. Por supuesto que hay conductas que se repiten, ¡qué duda cabe! ¿Acaso los seres humanos no tenemos también comportamientos repetidos y similitudes unos con otros, por el simple hecho de pertenecer a la raza humana? Claro, nosotros también podemos tener diferentes conductas, según nuestra raza sea negra, amarilla o blanca. Pero entre los seres humanos también los hay mestizos.

Todo ser viviente viene a este mundo con una riqueza que le es propia, que es su temperamento, su personalidad. Miremos un instante a nuestro amado amigo y tratemos de descifrar, de entender, de “meternos en su piel”. Nuestra característica humana del razonamiento nos capacita para comprender al otro que es diferente a nosotros, sólo tenemos que practicarlo.

No humanicemos a nuestro perro. Primero que nada debemos entender que él no es una persona sino un animal, ni mejor ni peor que nosotros, simplemente diferente. Tratemos de ver por qué se comporta de una manera u otra, que le está pasando. Si “se porta mal”, antes de castigarlo, averiguemos el por qué de su actitud. Las conductas “no deseables” obedecen siempre a una causa.

Muchas veces, los malos comportamientos son producto del hogar, de lo que se vive en la casa. Los perros se mimetizan mucho con sus dueños. Si nosotros estamos atravesando un mal momento personal o familiar, ellos se verán afectados. Si los miembros de la familia acostumbran a gritarse o tener malos tratos, tendremos perros agresivos o nerviosos o temerosos, según sean las características naturales de su personalidad.


Para corregir conductas no hay nada mejor que recurrir al veterinario, y si es un homeópata, muchísimo mejor. La homeopatía veterinaria es un avance maravilloso de la ciencia que hace un bien tremendo a nuestros animales y con muy poco hace mucho a favor de ellos.

Y finalmente, y por sobre todas las cosas, tengamos mucha paciencia, perseverancia y respeto por ese ser viviente que es miembro de nuestra familia. Recordemos que “el amor es paciente, es benigno, no busca lo suyo, no hace nada indebido... El amor todo lo puede”. Si tenemos el amor como guía nos vamos a equivocar mucho menos, y veremos perros más felices. ¿Acaso no es hermoso verlos sonreír?

sábado, 22 de marzo de 2008

Sobre la declaración universal de los derechos de los animales

En 1977, la Liga Internacional de los Derechos del Animal, adoptó esta declaración. Y al año siguiente fue proclamada. Luego, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la aprobó, juntamente con la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Es conveniente que todos tengamos en cuenta que esta declaración existe, que debemos conocer lo que dice y también hacerla conocer. Es nuestra obligación como seres humanos que somos, en el más alto nivel de la escala zoológica, mirar por los derechos de los más débiles, bregar por su bienestar. Cada uno, desde su lugar, puede hacer algo a favor de los, a veces, tan injustamente sufridos animales (digo “a veces”, porque, gracias a Dios, también vemos animales cuidados, queridos, comprendidos y contenidos).

Una de las primeras cosas que es conveniente que hagamos, es conocer esta declaración universal, cumplirla y esforzarnos por que se cumpla.

Aquellos que tenemos niños alrededor: padres, tíos, abuelos, maestros... no dejemos de enseñarles e inculcarles el amor genuino por los animales. Los niños no saben si no hay quien les enseñe. La energía de la típica crueldad infantil, producto de su crecimiento y del efecto de los medios de comunicación, debe ser controlada, vigilada y transformada en una energía positiva para proteger y cuidar, y no usada para agredir o lastimar. Ellos debe conocer y entender que un animal no es un objeto ni mucho menos. Ellos deben saber que un animal es un ser vivo que siente el dolor, la alegría, el hambre, la tristeza, igual que nosotros. Si educamos al niño tendremos una mejor sociedad futura.

Echemos una mirada a lo que dice el artículo 1 de la declaración universal de los derechos de los animales:

“Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia”.

Meditemos sobre lo que dice este artículo y veamos si alrededor nuestro se está cumpliendo esta premisa. ¿Existen en nuestras inmediaciones animales en peligro de muerte o sufriendo malos tratos? Que nuestra voz se haga oír ante quien sea. Unámonos con otros que tienen el mismo sentir. Acudamos a las entidades que se ocupan de los animales que sufren. Tratemos de rescatarlos. Denunciemos lo malo. No nos quedemos callados. Cada cual puede hacer algo desde su lugar. No permitamos que la injusticia, producto de la maldad del hombre, caiga sobre los inocentes.

Y aquellos que somos creyentes, que tenemos un llamado de Dios a la oración, no dejemos de elevar nuestra plegaria constante a favor de los animales. Sabemos que “la oración del justo puede mucho” no omitamos el “levantar la voz por los que no tienen voz”. Sin dudas, Dios responde. Y vamos a ver milagros en la vida de nuestros amados amigos.


lunes, 28 de enero de 2008

Hoteles para perros

Durante todo el año la familia planea las vacaciones. Ir a la montaña, la playa, el campo o la sierra es cuestión de gustos y de ponerse de acuerdo. Elegir hoteles, alquilar cabañas, departamentos, casas... son los ofrecimientos que vienen desde afuera para poder optar. Posibilidades no faltan, y cada uno, en la medida de su presupuesto, optará por lo que más le guste y convenga.

Gracias al marketing por internet, las posibilidades se amplian. Planear un viaje, ya sea de vacaciones o no, se torna cada vez más fácil, dado que las ofertas abundan. Esto, por supuesto, si contamos con el dinero o la tarjeta de crédito disponible para usar y si no somos personas a las que las múltiples opciones las apabullan.


Todo parece estar muy lindo, y la palabra viaje o la palabra vacaciones, nunca tuvo sonido más agradable para nosotros que al ser protagonistas del evento. Pero dirijimos nuestra mirada un poquito hacia abajo... y nuestros ojos se posan en alguien más... ahí está él o ella... Con su carita ingenua y sus ojitos dulces nos mira sonriente como queriendo descifrar qué es lo que está sucediendo. Desde su inocencia parece decirnos : “¿Qué pasa? ¿hay algún problema?...”

Allí comienza la otra parte del viaje, la que no habíamos calculado, obnubilados como estábamos pensando en nuestro proyecto, se nos había escapado del plan el otro miembro de la familia. ¿Qué hacer? No es fácil decidir dónde lo dejamos. Muchos hoteles no admiten perros y si no vamos con auto la situación se complica un poco más, por el traslado.

Algunos optan por los lugares donde albergan perros en forma temporaria. Pero, por favor, pensémoslo bien, asesorémonos si ese lugar es un sitio digno para dejar a nuestro compañero, si va a tener el espacio, la comida y por sobre todas las cosas, la contención que necesita y merece.
Pensemos, en el mejor de los casos, que estos sitios pueden estar instalados bajo todas las normas de higiene, cumpliendo las reglas y con una excelente intención, en este aspecto, de parte de sus dueños. Pero lo que le conviene a nuestro perro lo tenemos que decidir nosotros mismos y no las “buenas leyes sanitarias”.

Analicemos la situación de nuestro animal. El o ella necesita sentirse como en casa. Ya bastante traumática es la separación, que ellos, en su mente canina, piensan que es definitiva; o como su concepto del tiempo es diferente al nuestro, pasan días y noches ansiosos esperándonos. Y la espera es una larga tortura...

No quiero, con esto, extender un manto de oscuridad a la alegría de las vacaciones, sólo pretendo que pensemos en todos los detalles, que miremos la situación desde la posición de nuestro perro, que por algo es integrante de la familia. Sería interesante, ya que no va a contar con nuestra presencia por unos días, que por lo menos quede en casa, donde están los olores conocidos, su espacio personal... y también convendría dejarle algún objeto nuestro, como una media o una remera vieja para que de alguna forma nos tenga con él.

Planifiquemos todo varios meses antes de viajar. Si el perro queda en casa, tenemos que tomarnos el tiempo de encontrar a “esa persona especial” que va a hacerse cargo de él, que lo sacará a pasear, le dará de comer, procurará que nunca le falte agua fresca, y, por sobre todas las cosas, que hará todo lo posible para que ese tiempo sea lo más llevadero para él, dado que es inevitable que nuestro perro nos extrañe. Por todo esto es importante que esta persona ya sea conocida por nuestro perro y aceptada como alguien familiar.

Si hemos agotado todas las posibilidades buscando entre vecinos, amigos, familiares, y esa persona no aparece, tendremos que optar por llevarlo con nosotros o buscarle el lugar apropiado dentro de ésos que hay en plaza. Esto toma tiempo porque, como dije anteriormente, debemos ver todos los detalles de ese lugar, teniendo en cuenta la felicidad y el bienestar de nuestro compañero por sobre todas las cosas.

Primero, elijamos “con sabiduría canina” el lugar apropiado, veamos en qué condiciones están los perros que habitan allí y tratemos de asesorarnos a través de otros, en lo posible que sean de nuestra confianza, que ya hayan vivido la experiencia de dejar a su perro en ese mismo sitio. Husmeemos y olfateemos como sabuesos antes de determinarnos por “el lugar”. Una vez elegido, es aconsejable que, antes de llevarlo, vayamos 2 o 3 veces a visitarlo con el perro, para que se familiarice con los olores y con las personas. Y cerciorémonos una y mil veces de cómo él va a estar allí. Llevémonos el número de teléfono y no dudemos en llamar desde donde estemos para saber cómo andan las cosas.

Y ahora relajémonos y miremos esos hermosos días de descanso que nos esperan. Disfrutemos en familia y repongamos fuerzas. Pero recordemos, por sobre todas las cosas, que a nuestro regreso alguien, moviendo la cola, nos espera ansiosamente. Y con una lamidita de bienvenida nos dirá: “Cómo te extrañé... pero, ¡qué suerte que ya estás acá...!

jueves, 17 de enero de 2008

Abrazo Perruno

El otro día estaba leyendo, en una revista local, llamada “Convivir” una nota muy interesante escrita por un médico veterinario homeópata, que hablaba de la manifestación física del amor. El amor genuino, sin egoísmos ni mezquindades, aquél que podemos llegar a manifestar a nuestros padres, hijos, amigos, hermanos, a nuestra pareja. Decía que el abrazo es terapéutico. Eso me recordó un libro que leí años atrás sobre la terapia del abrazo, se llama “Abrázame” de Kathleen Keating y justamente habla de lo bueno que es para el otro, y para uno mismo, abrazar, sobre todo cuando hay cosas que no podemos decir con palabras, porque las excede. Y, en el libro ilustra, a través de osos, los distintos tipos de abrazos para las distintas situaciones y con diferentes personas.

Volviendo al artículo del médico (Dr. Jorge Muñoz), hace alusión a este libro, describiendo algunos tipos de abrazos. ...Y algo que me llamó la atención, fue cuando dice : “No hay nada más lindo que poder darle y recibir un gran abrazo de nuestros perros. También lo podemos hacer con los gatos, aunque tomando algunas precauciones”. Luego agrega : “...Hace muchos años que vengo dando conferencias de divulgación de la homeopatía y lo primero que les llama la atención a los participantes, es que los remedios homeopáticos no tienen materia, sino energía. No hay miligramos por kilo de peso... uno viene acostumbrado a medirlo todo, a visualizarlo todo, a cuantificarlo todo. ¿Cuántos miligramos de afecto hay en un abrazo?”.

Volviendo a la idea del abrazo perruno, recuerdo que la autora de “Abrázame” describe un tipo específico de abrazo, el “abrazo de tobillo”. En la ilustración hay un osezno abrazado al tobillo de un gran oso. Ella lo describe así : “El abrazo de tobillo dice invariablemente : Soy más pequeño que tú y cuento contigo. Me basta tocarte para sentirme seguro”.

Yo me sentí muy identificada, porque mi perra, que es una cocker de pequeño tamaño, cuando está muy feliz o se siente agradecida conmigo por algo, me abraza así. Fue muy emocionante descubrirlo, y lo quiero compartir con ustedes, porque quizás les suceda lo mismo con sus perros. Tal vez algunos de ustedes tienen perros grandes que parándose en sus patas traseras los abraza con un “abrazo de corazón” que dice: “Sintamos nuestra unión a medida que crece el vínculo de nuestra amistad”.

De una u otra forma, creo que puede ser una maravillosa experiencia el practicar el abrazo con nuestros animales, no sólo por lo terapeútico para ambos, sino porque podemos disfrutar de algo más que aporta al real concepto de que la vida es una sola y que merece ser vivida de la mejor manera, y una de esas maneras es dando y recibiendo amor.

sábado, 5 de enero de 2008

¡¡¡Buenos Deseos para el 2008 !!!

Que en este año podamos hacer por nuestros perros todo lo que quizás no pudimos o no supimos o no nos dimos cuenta de hacer en el 2007, bregando para que ellos sean más felices. Nuestros animales están bajo nuestra responsabilidad y nuestro cuidado. Quiera Dios que podamos ejercer el liderazgo como”jefes de la manada” que somos para que ellos disfruten de la vida junto con nosotros, que para eso están a nuestro lado.
Y rogamos al Altísimo por todos los refugios, hogares de transito, fundaciones que se ocupan de ayudar a los perros abandonados y los recogen, los cuidan y los ubican en hogares donde los amen. Que esas personas y/o instituciones puedan ejercer en plena libertad y total responsabilidad su honorable y esforzada tarea. Para que no haya más perros abandonados en ningún lugar del planeta. Y para que todos podamos entender que los animales no son peligrosos... A veces lo más peligroso es lo que está dentro del corazón humano. Felicidades a todos.

sábado, 29 de diciembre de 2007

De la Manada a la Familia


Fue hace muchos siglos atrás cuando se produjo el primer encuentro entre el hombre y el lobo. Ambos vivían en grupos, ambos eran cazadores, ambos eran sociables por naturaleza, ambos se necesitaban.

Los hombres tenían sus asentamientos y los lobos merodeaban en los alrededores. Un día decidieron ir a cazar juntos. La cosa funcionó perfectamente. Otro día volvieron a ir, y otro día más... Compartían lo que cazaban. Se sentía bien juntos, ambos disfrutaban de la vida social... Después, cada uno se quedaba en su casa.

...Y así pasaron años y años y más años. Cada vez se iban entendiendo más. Cuando iban a cazar cada uno cumplía su rol a la perfección. A veces no hacía falta más que... no digo mirarse... ni eso siquiera. Solamente sintiendo al otro que estaba allí ya sabía cada uno qué debía hacer, cuándo y cómo. Formaban un dúo perfecto.

Y así fue como hombre y lobo constituyeron un excelente equipo de trabajo. El más fuerte dominó sobre el más débil, pero no por prepotencia, sino por medio del
compañerismo, la solidaridad y el entendimiento mutuo.

Y al fin algunos lobos comenzaron a vivir en el campamento con los hombres. Tal vez al comienzo, las mujeres adoptaron cachorros y los criaron, y jugaban junto con sus niños. Con el paso del tiempo, y mediante el amansamiento de los lobos que se criaban con los hombres, se produjo la domesticación. Tengamos en cuenta que un animal se puede amansar, pero la domesticación de una especie es un proceso genético que lleva años.

Tras la domesticación vino el compartir otras tareas, no sólo la cacería, sino también la vigilancia del hogar, el pastoreo y otros trabajos más. Algunos dicen que que se lo comenzó a llamar perro durante el trabajo. Los pastores llamaban a los canidos que cuidaban a las ovejas con el sonido prrr , y de ahí se cree que proviene la palabra perro. Creo que la metamorfosis de lobo a perro fue tan lenta y progresiva que no puede precisarse con exactitud.

Perro y lobo y pertenecen a la familia de los cánidos y casi todas las investigaciones coinciden en que uno proviene del otro. Hay ciertas razas de perros que tienen un parecido tal con el lobo que apenas podemos distinguirlos, como el caso del siberiano. Muchos comportamientos perrunos son exactos a los de los lobos. En su carácter y conducta social, no existen prácticamente diferencias.

Y volviendo al histórico encuentro... Lo que comenzó con una relación de conveniencia mutua, se convirtió luego en una sociedad de caza... hasta que por fin, el lobo transformado en perro, empezó a vivir en el campamento junto con el hombre. Dejó la manada de lobos y se integró a la familia humana. Dejó de ser un simple socio para transformarse en un amigo. Y la adaptación mutua fue tan profunda y verdadera que nació de ella una maravillosa historia de amor.

El amor que une al hombre y al perro se ha acentuado tanto con el tiempo, que hoy hablamos concretamente que nuestos perros son integrantes de nuestra familia con deberes y derechos como cada uno de los demás. Y así fueron surgiendo (y seguirán...) nuevos códigos de convivencia y respeto mutuo en pos de una vida mejor.

Miremos a los ojos a nuestro perro... Detengámonos un instante a reflexionar sobre su genética, sus antepasados, su historia celular, su venida al mundo y por fin a nuestro hogar. Comprendámoslo... El es diferente a nosotros, no es homo sapiens, es canis familiaris. El amor nace, crece y se profundiza cuando sabemos comprender y aceptar las diferencias. Amémoslo por lo que él es, así como él nos ama a nosotros, por lo que somos.

Y no olvidemos que Dios nos puso en este planeta con un mandato, la de tener autoridad sobre todo lo creado. Pero esa autoridad no debe ser autoritarismo, sino amor. El autoritarismo proviene del odio, el verdadero liderazgo es el que se genera desde el amor. Y el amor no daña a nadie, sino que bendice.

Cuidemos y amemos a nuestros perros como seres más débiles, no olvidemos que ellos dependen totalmente de nosotros. Somos los únicos que podemos proveerles para su subsistencia, y no me refiero sólo al alimento, al agua, al lugar abrigado para dormir, las vacunas y a la oportuna consulta veterinaria, sino a nuestra atención constante y amorosa. Recordemos que nosotros tenemos relaciones sociales, familiares, actividades fuera de casa, trabajo, proyectos... pero él... sólo nos tiene a nosotros.

lunes, 24 de diciembre de 2007

deperrosyotrostemas: ¡...Mirá que lindo perrito...!

deperrosyotrostemas: ¡...Mirá que lindo perrito...!

Un Cuento del Primer Siglo (2ª Parte)

Y tomando la delantera, comenzó a agitar a todos los perros para que despertasen a los pastores. -¡¡Despierten, despierten que algo maravilloso está sucediendo!! ¡¡No entendemos qué es!! ¡¡Hombres, despierten!! -Y, de a poco, modorreando, se fueron despertando los pastores. Nadie salía de su asombro. El amo de Coraje había quedado tan absorto como los demás. –...Son ángeles...–musitó. –Angeles..., qué palabra tan linda, nunca la había oído.-pensó Coraje.

Y desde el cielo, a una voz, los ángeles entonaban alabanzas al Señor y anunciaban: “¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor!” -Los pastores estaban maravillados, los perros extasiados, jadeaban sin entender las palabras, pero recibían el espíritu de las mismas, al igual que las ovejas que seguían jugando y retozando en el pastizal.

De pronto, un ángel más grande que los demás, descendió del cielo y se paró frente a los pastores. El amo de Coraje cayó de rodillas frente a él. Mientras, todos los perros continuaban jadeando extasiados. El ángel les habló : -No tengan temor. Les traigo una Buena Noticia. Hoy ha nacido en Belén de Judea, el Mesías prometido, el Salvador que Dios envía a los hombres. Vayan a verlo. Como señal, encontrarán al niño envuelto en pañales y acostado en un establo.

-Al instante, el ángel mayor y todos los demás, los cuáles habían descendido junto con él, volvieron al cielo. Y poco a poco se fueron alejando mientras cantaban alabanzas a Dios. Por un momento todo en aquel lugar quedó quieto, como en suspenso. Nadie hablaba, ni ladraba, ni balaba... Silencio. De pronto, uno de los pastores tomó la delantera y todos los siguieron, con ovejas y perros. –¡Vamos a Belén! –exclamó. Y todos partieron raudamente.

Cuando iban de camino, Coraje reflexionaba: -¿Por qué será que los hombres necesitan un Salvador, de qué los tendrá que salvar? Según parece los animales no lo necesitamos... –Y mientras cavilaba y cavilaba ya habían llegado al santo lugar. Y allí estaban María, José y el niño acostado en un pesebre. Coraje sintió que el corazón le saltaba de alegría al ver al Salvador. Y su alegría se completó cuando observó que en aquél lugar había también un asno y un buey. –Debe ser que el niño ama a los animales.-pensó. Y, ni lerdo ni perezoso, se apuró a recostar su peludo cuerpo a los pies del pequeño.

Los pastores se arrodillaron para adorarlo. Mientras tanto, Coraje, que se sentía tan a gusto a los pies del Mesías, comenzó a olerlo, como suelen hacer los perros.
-¡Qué rico aroma exhala...! Parece el perfume de un jardín lleno de flores. Tengo ganas de besarle los pies.-pensó. Y mientras lo lengüeteaba suavemente, el niño se movía contento. Al ver que le gustaba, Coraje se sintió más feliz de lo que ya estaba. Y en ese instante entendió algo muy profundo. El, como perro, no podía razonar las cosas de los hombres, porque su mente no estaba preparada para ello, pero “captó” la Verdad de Dios: -Los hombres necesitan un Salvador porque ellos pecaron, en cambio los animales nunca hemos desobedecido a Dios.

Feliz con sus pensamientos, se acurrucó bien pegadito al pequeño, y se durmió... Pero esta vez no dejó ningún ojo atento por lo que pudiera suceder. Coraje “sabía” que al lado del niño nada malo le ocurriría. Y se olvidó de su amo, de los perros y las ovejas. Lo único que quería era estar con el Mesías. Y soñó..., soñó con un lugar maravilloso que Dios tenía preparado para los hombres si ellos se arrepentían de sus pecados. Y ese lugar estaba lleno de animales. Todos los que antes habían partido estaban allí, no faltaba ninguno. Y una voz le dijo: -Cuando mueren, los animales van todos al cielo.

Al despertar, oyó que su amo lo estaba llamando. Era hora de irse, había que seguir trabajando. Pero Coraje ya no era el mismo. Después del encuentro con el Mesías y de ese sueño que parecía tan real... él había comprendido muchas cosas, cosas que su mente de perro podía captar. Le lamió la carita al niño y se fue saltando de alegría.

La historia de Coraje es, quizás, la historia de otros perros. Quién sabe si tal vez estos maravillosos seres animales que comparten la vida con nosotros no han tenido o tienen experiencias similares. De lo que estoy segura es que el cielo está lleno de ellos y que viven pegados, muy pegaditos al Salvador de los hombres. Ellos lo reconocen y lo aman...

Por eso, para estas fiestas, cuando armemos el arbolito de Navidad y a su lado pongamos el pesebre, con pastores, reyes, ovejas, el asno y el buey, no nos olvidemos... de poner un perro. ...Eso sí, tengamos en cuenta de ponerlo a “sus pies”... para que se los pueda besar.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Un Cuento del Primer Siglo (1ª Parte)

Había sido un día de intenso trabajo, y llegada la noche, se hacía necesario descansar un poco. Después de todo, eso de andar corriendo por el campo mordisqueando patas y trayendo al grupo a algunas rezagadas que se distraían por ahí mirando quién sabe qué cosa, era una tarea bastante ardua.

¡Qué ganas tenía de acurrucarse tranquilo, calentito, al lado de su amo para dormitar un rato...! Sí, bien dicho, dormitar, porque... -¡¿será posible...?! ya hay una que se está escapando por allá lejos. Si serán porfiadas... No quieren entender que tienen que estar todas juntas. Es peligroso que anden sueltas, sobre todo de noche. Puede venir un lobo con hambre o algún ladrón haciendo de las suyas. Ellas no lo entienden. ¡Ayayay...!, si no estuviera yo aquí... no sé cómo funcionaría esto...

Y muy diligente, Coraje, que así se llamaba el perro, fue corriendo raudamente a traer a la ovejita distraída que se había separado del redil. Corrió y corrió.. y la trajo medio a los empujones hacia donde estaba el resto. Y allí la dejó pastando con las demás... –Bueno, ahora sí, a dormir, que bien merecido lo tengo. Ya comí bien... Así que voy a disfrutar de un buen descanso al lado de mi amo. –Ni bien pegó los ojos, o mejor dicho uno sólo, porque los perros suelen dormir con un ojo cerrado y el otro atento a lo que pueda suceder, se despertó sobresaltado.

-¡¿Qué es esto...?, de pronto se puso de día...! ¡¡Cuánta luz!! ¡¡Qué es esto!!-se preguntó. Y el cielo resplandecía y resplandecía cada vez más, hasta llegar a ponerse todo blanco -¡¡Qué es está luz tan fuerte que me hace cerrar los ojos!!...

–Y, ante su asombro, vió el cielo vestirse de fiesta. Unos hermosos seres blancos, muy grandes y alados se desplazaban suavemente por él y cantaban hermosas melodías... –No se las oí nunca antes a nadie.-pensó.

-Y se quedó embelesado mirando el maravilloso espectáculo. Ya no le molestaba la luz, ahora miraba y miraba deslumbrado mientras jadeaba en un maravilloso éxtasis perruno al que los seres humanos no podemos acceder. Y su abstracción fue tal, que se olvidó del amo, de las ovejas, de los demás pastores que habían acampado junto a ellos... y también de los otros perros compañeros de tareas.

Pasaron unos segundos, o tal vez horas... y, al volver de su ensimismamiento, observó que los hombres dormían, pero que todos los perros estaban mirando el cielo, como él. Y las ovejas... pareciera que de golpe se hubieran vuelto todas, hasta las más adultas, como pequeños corderitos, y retozaban como si recibieran “mimos” de los seres alados.

-Ah... –reflexionó. Entonces ellas también se dieron cuenta de lo que yo estoy viendo... Sólo los animales lo percibimos... Pero...¿y qué les pasa a los hombres que están todos dormidos?- se preguntó extrañado.